Como padres, sabemos que ver a nuestros hijos crecer y desarrollarse puede ser gratificante y al mismo tiempo un reto.
Chuparse el dedo es hábito muy común entre los niños pequeños, pues es un reflejo natural que les proporciona comodidad y seguridad. Aunque succionar el pulgar es algo normal e inofensivo para los bebés y los niños de corta edad, si este hábito se alarga en el tiempo puede provocar problemas dentales y bucales a medida que el niño crezca.
Teniendo esto en cuenta, analizaremos las razones que explican el hábito de chuparse el dedo, las posibles consecuencias de no controlarlo y las estrategias eficaces para prevenirlo y eliminarlo.
Pero antes de empezar, si te preocupa que tu hijo se chupe el pulgar, es esencial que enfrentes este problema con paciencia, comprensión y ánimo. Cada niño es único y puede necesitar estrategias distintas para superarlo.
Así que, sin más preámbulos, veamos en primer lugar por qué lo hacen.
¿Por qué los niños se chupan el dedo?
Los niños se chupan el dedo como un reflejo natural que les proporciona comodidad, seguridad y tranquilidad.
Este comportamiento suele comenzar durante la lactancia y puede continuar en la primera infancia como forma de afrontar sensaciones desagradables como el estrés, el hambre, la ansiedad o el aburrimiento. Succionarse el pulgar también ayuda a los niños pequeños a explorar su entorno y a desarrollar habilidades motoras orales. Sin embargo, a medida que crecen y aprenden otros mecanismos de superación, suelen abandonar este hábito.
Resulta fundamental que los padres guíen suavemente a sus hijos hacia alternativas más sanas a medida que maduran, asegurándose de que el hábito de chuparse el pulgar no persista y cause posibles problemas dentales o de salud bucodental.
¿Qué riesgos conlleva no controlar el hábito de succionar el pulgar?
Si no se controla el hábito de chuparse el dedo, puede dar lugar a diversos problemas de salud dental y bucal, sobre todo si esta costumbre persiste más allá de los cinco o seis años, cuando empiezan a salir los dientes permanentes.
Algunas de las posibles consecuencias de chuparse el dedo por un periodo prolongado son:
- Maloclusión: La succión prolongada del pulgar puede provocar maloclusión, una desalineación de los dientes. La forma más frecuente de maloclusión provocada por este hábito es la mordida abierta anterior, que consiste en que los dientes frontales superiores e inferiores no se juntan cuando la boca está cerrada. Esto puede dificultar morder o masticar bien los alimentos.
- Sobremordida: La protrusión, también conocida como «dientes saltones», se produce cuando los dientes frontales superiores sobresalen más que los inferiores. Esta desalineación puede deberse a la presión constante que ejerce el pulgar sobre estos dientes, empujándolos hacia fuera.
- Problemas de habla: Unos dientes mal alineados y una forma del paladar deformada por culpa del hábito de succionar el pulgar pueden contribuir a la aparición de trastornos del habla. Los niños con un hábito persistente de succión del pulgar pueden desarrollar ceceos, tener dificultades para pronunciar ciertos sonidos o presentar deficiencias articulatorias.
Sin embargo, la buena noticia es que existen muchas estrategias científicamente probadas que pueden ayudar a los niños a dejar este hábito. Veamos algunos de los métodos más utilizados para evitar que los niños se chupen el dedo.
Estrategias eficaces para prevenir la succión del pulgar
Como ya hemos mencionado, existen diversas estrategias útiles para ayudar a tu hijo a dejar de chuparse el dedo. La que escojas dependerá de la edad, la personalidad y la forma de criar a tu hijo.
Refuerzo positivo y recompensas
El refuerzo positivo y las recompensas pueden ser una forma eficaz de ayudar a los niños a dejar de chuparse el pulgar. Diversos estudios han demostrado que recompensar a los niños si no se chupan el dedo puede ayudarles a abandonar el hábito.
Puedes crear una tabla de recompensas, ofreciendo pequeños premios o privilegios cuando el niño no se chupe el pulgar durante cierto tiempo. Este método funciona reforzando la motivación del niño para abandonar el comportamiento.
Entrenamiento para invertir el hábito
El entrenamiento para invertir el hábito es una técnica de modificación de conducta que ha demostrado su eficacia en la reducción del hábito de succión.
Consiste en enseñar al niño a reconocer cuándo está realizando la conducta a eliminar y animarle a realizar una acción competidora, como apretar el puño o agarrar un juguete. Estas acciones ayudan a romper el vínculo entre el hábito y la comodidad o el placer asociados.
Terapia de aversión – Tintura amarga
La terapia de aversión provoca que la experiencia de chuparse el dedo sea desagradable para el niño, con lo que disminuye su motivación para adoptar la conducta. Por ejemplo, se puede aplicar al pulgar del niño una sustancia de sabor amargo.
Aunque este método puede reducir eficazmente el hábito, es muy importante ser precavido y utilizar productos seguros para los niños, diseñados específicamente para este fin. Entre los productos y marcas más conocidos que se pueden encontrar en el mercado figuran Mavala Stop, Thum y Control It!, todos ellos con distintas fórmulas de sabor amargo para evitar la succión y el hábito de morderse las uñas.
Los padres deben explicar al niño para qué sirve la tintura amarga y estimularle positivamente cuando resista la tentación de chuparse el dedo.
Terapia con dispositivos
La terapia con dispositivos consiste en el uso de equipos o dispositivos dentales diseñados para facilitar el abandono de la succión del pulgar y abordar los problemas de salud bucodental asociados. Estos dispositivos, que deben ser prescritos y colocados por un dentista u ortodoncista, suelen crear una barrera física entre el pulgar y el paladar o hacen que chuparse el dedo resulte incómodo o menos placentero.
Existen tres dispositivos básicos:
- Cuna palatina: Dispositivo ortodóncico hecho a medida con alambres metálicos o acrílicos cementados a los molares superiores. Presenta un bucle semicircular o rectangular que se asienta en el paladar, justo detrás de los dientes frontales superiores. Este diseño impide que el pulgar descanse cómodamente sobre el paladar, haciendo que chuparse el dedo sea menos satisfactorio para el niño.
- Dispositivo Bluegrass: Se trata de un aparato de ortodoncia hecho a medida que incluye un pequeño rodillo en forma de perla que se fija al paladar. El niño puede jugar con el rodillo utilizando la lengua, lo que sustituye a la estimulación oral que obtiene al chuparse el pulgar. El rodillo también crea una barrera que hace incómoda la succión del dedo.
- Protector para el pulgar: Dispositivo de plástico o silicona extraíble que se coloca sobre el pulgar del niño, dificultando así la succión. El protector suele sujetarse con correas o bandas alrededor de la muñeca. Al crear una barrera física, este protector ayuda a romper el hábito haciendo que sea menos placentero.
La terapia con dispositivos puede ser un método eficaz para dejar de chuparse el dedo y tratar los problemas dentales asociados. Sin embargo, es imprescindible consultar a un dentista u ortodoncista para determinar cuál es el aparato más adecuado para tu hijo y garantizar un ajuste y uso correctos.
Pregúntanos sobre el problema de tu hijo con el hábito de chuparse el dedo
La succión del pulgar es un hábito totalmente natural. Pero si tu hijo sigue haciéndolo con más de cinco años, cuando empiezan a aparecer los dientes de adulto, puede desarrollar problemas dentales potencialmente graves. En resumen, cuanto antes enfrentes el problema, mejor.
En Ontario Kids N Braces trabajamos estrechamente con los padres para desarrollar estrategias eficaces que ayuden a los niños a dejar de chuparse el dedo.
Desde terapias caseras, como las soluciones de tintura amarga, hasta la colocación de aparatos bucales: somos especialistas comprometidos y nos tomaremos el tiempo necesario para escucharte a ti y a tu hijo. Responderemos a todas tus preguntas y te explicaremos detalladamente las opciones de tratamiento y los costos.
Así que si te preocupa que tu hijo tenga el hábito de chuparse el dedo, llámanos hoy mismo al (909) 466-4611 para programar una consulta.
Referencias:
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